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La economía estadounidense creció un 1,5% en el segundo trimestre, desacelerándose respecto al inicio del año. Sin embargo, el gasto de los hogares se mantuvo robusto.El aumento de importaciones, especialmente de tecnología, afectó el crecimiento. A pesar de ello, la inversión empresarial mostró fortaleza, impulsada por la inteligencia artificial.